«Explota por todo»
Se enoja por una bobada y termina gritando, tirando la puerta o pegándole al hermano.
Niños y adolescentes de 7 a 17 años
Le enseño a los niños qué hacer con el enojo —y a sus papás qué hacer con el suyo.
Se enoja por una bobada y termina gritando, tirando la puerta o pegándole al hermano.
Intentas poner un límite y la casa termina en pelea. Después te quedas con la culpa todo el día.
Te lo dijeron en la reunión y saliste sin saber si es grave, si es tu culpa o qué se hace ahora.
No es tu culpa.
A ti tampoco te enseñaron a manejar el enojo —ni el tuyo ni el de nadie—. Pero sí se aprende. Y para eso estoy.
El cambio real no pasa en mi consultorio. Pasa en tu casa, un martes cualquiera, cuando sabes qué decir.
Por eso tú también sales con herramientas: frases concretas, formas de acompañar, maneras de poner límites sin que la casa se incendie.
Tu hijo aprende qué hacer con lo que siente.
Tú aprendes a acompañarlo sin quedar agotada.
Prefiero decírtelo antes de que agendes.
Decirte que no soy la indicada me cuesta un paciente. Pero te ahorra meses. Prefiero eso.
Y si tu caso está en la columna de la derecha, escríbeme igual: te oriento a dónde ir.
Un espacio donde tu hijo puede decir lo que no dice en casa. Trabajamos con juego, con conversación y con lo que él necesite para poner en palabras lo que siente.
Desde $120.000
Orientación para ti, con o sin proceso de tu hijo. Sales con herramientas para usar esa misma semana.
Desde $120.000
Impresión diagnóstica con entrevista y pruebas cuando se requieren. Informe formal para la institución y acompañamiento escolar si hace falta.
Desde $120.000
Los procesos se trabajan por paquetes. El valor y el número de sesiones se definen en la devolución de la primera sesión, según lo que veamos.
Sin compromiso de continuar
Si después de la primera sesión no quieres seguir, no hay problema y no hay que dar explicaciones.
Cancelas gratis hasta 12 horas antes
Reprogramar no cuesta nada si avisas con tiempo.
¿Tu hijo no quiere ir?
Es lo más común del mundo. Empezamos contigo y él entra cuando esté listo.
Antes de ser psicóloga fui maestra de primera infancia durante tres años. Estuve del otro lado del salón: sé lo que ve una profesora, sé lo que puede y lo que no puede hacer con 25 niños, y sé lo que llega después a la casa.
Hoy acompaño a niños y adolescentes de 7 a 17 años —y a sus familias— a entender qué hacer con lo que sienten. Sobre todo con el enojo, que es lo que más me llega a consulta y donde más he trabajado.
Elegí esto porque me interesa el mundo de ellos, porque logro conectar, y porque estoy convencida de que educar sobre emociones es educar adultos sanos. Veo a diario papás que no quieren castigar como los castigaron a ellos, pero que tampoco saben con qué reemplazarlo. Eso se puede enseñar.
Nos conocemos, escucho qué está pasando y trabajo con tu hijo. Al final vuelves a entrar y te doy una lectura de lo que estoy viendo, con algunas cosas concretas para empezar en casa. Si hace falta continuar, ahí te digo cuántas sesiones estimo.
No hay problema y no hay que dar explicaciones. Esa sesión tiene valor por sí sola: sales con una lectura y con algo para hacer en casa.
Es lo más común del mundo. Empezamos contigo. Muchos procesos arrancan con los papás y el hijo entra cuando está listo.
Al inicio entramos los tres. Después le pregunto a tu hijo si prefiere que se queden o que salgan —ese espacio propio es lo que hace que funcione—. Pero al final del día tú siempre recibes la devolución. Nunca vas a quedar por fuera.
Absolutamente. Me rige la Ley 1090 de 2006. Con menores comparto contigo lo necesario para el proceso, cuidando siempre el espacio de confianza de tu hijo.
Puedes cancelar o reprogramar hasta 12 horas antes sin costo. Con menos de 12 horas, la sesión se cobra.
No, y te explico por qué. Prefiero que ese tiempo sea una sesión de verdad, donde ya trabajamos, y no una conversación de ventas. Para que puedas decidir sin hablar conmigo antes, en esta página está el valor, en qué casos trabajo y en cuáles no. Si te queda una duda puntual, escríbeme por WhatsApp.
Sí, con adaptaciones. Con adolescentes suele funcionar incluso mejor: el celular es su territorio. Con niños pequeños trabajo con actividades diseñadas para pantalla y con más participación de los papás.
Suelen ser entre 4 y 8 sesiones, una por semana. Entre uno y dos meses. Al terminar la primera sesión te doy una estimación honesta.
Desde los 7 años y hasta los 17.
Una guía corta y práctica: 15 situaciones de enojo cotidianas y qué decir en cada una para que no termine en pelea.
Escríbeme y te la envío. Cuéntame tu nombre en el mensaje y te llega al correo.
Pedir la guía por correoAl escribirme aceptas la Política de Privacidad . Solo uso tu correo para enviarte la guía.
Nos conocemos, escucho qué está pasando y trabajo con tu hijo. Al final vuelves a entrar y te doy una lectura de lo que estoy viendo, con cosas concretas para empezar en casa. Si hace falta continuar, ahí te digo cuántas sesiones estimo.
Sin compromiso de continuar
Si después de la primera sesión no quieres seguir, no hay problema y no hay que dar explicaciones.
Cancelas gratis hasta 12 horas antes
Reprogramar no cuesta nada si avisas con tiempo.
¿Tu hijo no quiere ir?
Es lo más común del mundo. Empezamos contigo y él entra cuando esté listo.